Ni pronta y menos cumplida, ha sido la justicia para la familia de Franciny Pamela Duarte Araya, de 28 años, víctima de un atroz asesinato, por el que su familia sigue esperando que se manifiesten las autoridades y dicten una condena.
Este domingo 30 de marzo, sus allegados cumplieron tres años de haberla visto con vida por última vez, en barrio Juanito Mora, en Barranca de Puntarenas.
Estuvo desaparecida y sus allegados la buscaron en cada rincón posible. En abril encontraron en el río Barranca una blusa y un bóxer, los cuales reconocieron como propiedad de la joven. El 13 de mayo del 2022 sus peores temores se hicieron realidad, cuando encontraron restos en el mismo cauce. Un mes después se confirmó que se trataba de Franciny, quien era mamá de tres niñas.
En la autopsia determinaron que ella fue abusada sexualmente y luego quemada.
Un sujeto de apellidos Zapata Gutiérrez es el sospechoso de acabar con la vida de la joven madre.
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Zapata es reconocido policialmente por atacar mujeres. Él está encarcelado, pues descuenta una condena de 30 años por abusar sexualmente de dos turistas inglesas en Manuel Antonio de Quepos, Puntarenas, luego del ataque contra Franciny. De acuerdo con la investigación, este delito lo cometió el sábado 7 de mayo del 2022.
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Además, tiene otra investigación por intentar matar a una mujer en Caldera, Puntarenas, solo para robarle las tenis cuando la víctima se ejercitaba.
Zapata resultó ser un vecino lejano, a quien no le prestaban mucha atención; este tipo no era amigo de Franciny ni de nadie de la familia, situación que confunde a los parientes al no entender por qué se ensañó tanto con la joven madre hasta el punto de matarla.
Nancy Duarte, hermana de Franciny, menciona que el dolor para la familia ha sido interminable, al ver que el caso no tiene avances.
“No hemos dejado de ir a la Fiscalía y a la Corte, pero no tienen fecha, no nos dan ninguna respuesta. Nos alegramos que por el caso de las extranjeras hubo condena, pero no entendemos cómo, siendo el caso de mi hermana antes que el de las turistas, sacaron primero ese. No han podido acelerar la investigación por mi hermana.
“No sabemos si es que por sentirse presionados por autoridades internacionales actuaron rápido por ese; sin embargo, nos duele estar sin respuestas por Franciny, quien también merece que respondan por el daño que le hicieron. La justicia nos está olvidando y tememos que tenga un portillo para salir libre”, señaló la familiar.
No obstante, este viernes 28 de marzo, en la oficina de prensa de la Corte, confirmaron que ya tienen fecha para este debate y será para el 26 y 27 de junio de este 2025; sin embargo este martes 1 de abril, la familia señalaba que no le habían informado nada.
Durante la búsqueda de Franciny en el 2022, los familiares recorrieron todos los sitios posibles; a raíz de estos hechos, a unos parientes les abrieron una investigación por supuestos daños que causaron en una propiedad, y por estos hechos llegaron a una conciliación el pasado 12 de marzo. Justamente, a la familia le duele saber que llegó más rápido un segundo proceso a raíz del primer hecho que todo el caso sobre la muerte de Franciny.
No obstante, prefirieron no referirse mucho sobre este caso, porque lo único que desean es que Franciny no quede en el olvido.
“Siempre la vamos a visitar al cementerio de Barranca, tratamos de tenerle limpio el lugar donde creemos que encontró la paz, ante tanto sufrimiento que pudo experimentar en sus últimos minutos de vida”, dijo su hermana.
Hija no ha dejado de preguntar por su mamá
Franciny dejó tres hijas, la más pequeña ya cumplió cinco años y no ha dejado de hablar de su mamá. Desde que tenía dos años pregunta por su regreso.
“En la casa de mi mamá le tenemos un altar con las fotos de ella, siempre la tenemos presente. También yo guardo dos anillos que ella usaba, los encontramos quemados”, dijo Nancy.
La última vez que se le vio a esta mamá fue cuando salió en bicicleta de la casa de su mamá, en el barrio Juanito Mora, en Barranca de Puntarenas. Dijo que iba a cerrar bien su casa, ubicada en la segunda entrada de este barrio porteño, pero nunca más regresó.
Los allegados reviven todo el dolor cada vez que escuchan que una mujer se convirtió en víctima de la maldad, pues afirman comprender el dolor que enfrentan sus seres queridos.