El módulo de la cárcel de La Reforma donde un grupo de reos aprovechó una inundación para improvisar una “piscina” es uno de los lugares favoritos de los bichos para esconder celulares.
Según el Ministerio de Justicia, solo en este espacio han decomisado 123 celulares desde octubre del año pasado.
Uno de los decomisos más reciente ocurrió en febrero de este año, cuando los policías penitenciarios descubrieron que unos vivazos cavaron un ducto debajo de un mosaico, en donde tenían escondidos 29 celulares.
“Ese es un espacio donde la Policía Penitenciaria debe hacer constantes revisiones para contrarrestar la labor de los privados de libertad por ocultar objetos prohibidos, armas y pequeñas cantidades de drogas. Los números de decomisos son significativos dada la acuciosidad de nuestros oficiales”, comentó Nils Ching, subdirector de la Policía Penitenciaria.
Las autoridades señalaron que los bichos no solo esconden celus en ese “balneario”, pues en los pasados seis meses también han decomisado 530 armas filosas, que algunos reos crean hasta con un cepillo de dientes.
Aunque este lugar se ha vuelto uno de los favoritos de los bichos para hacer sus fechorías, los oficiales dijeron que aún encuentran celus y armas escondidas a lo largo y ancho del centro penal, muchas veces en las espumas de los camarotes y hasta en las alcantarillas.
Además de los constantes operativos para frenar el uso de celulares en prisión, las autoridades penitenciarias están apostando por el proyecto de bloqueo de señal celular, sin embargo, este se encuentra frenado por la situación que se vive por el COVID-19.
“La etapa final del proyecto se ejecutará una vez que se levante la restricción sanitaria que impide a los certificadores internacionales viajar al país para las calibraciones y pruebas finales”, señaló el Ministerio de Justicia.