Raúl Talavera Duarte, el joyero asesinado por dos delincuentes, dejó en muchos corazones un regalo invaluable que él nunca lo tuvo, pero que se encargó de conseguirlo para otros.
A Linda Talavera, hija de Raúl, le enorgullece saber que su padre fue una buena persona y le duele la manera en la que se lo quitaron, sobre todo al reconocer que fue muy dadivoso y no se refiere solo a bienes materiales.
Agregó que su padre no tuvo una familia funcional, sin embargo, él cambió por completo esa historia para darle lo mejor a los que lo rodearon.
“Mi abuelo era alcohólico, maltrató a mi abuela y a pesar de eso mi papá no agarró ese rumbo, no repitió ese patrón, él quería todo lo contrario. Él mencionaba que a él le pegaban por todo y a veces no había hecho nada, él decía que no iba a castigar a sus hijos a menos de que él comprobara los hechos.
“Fue un padre que nos disciplinó con mucho amor, siempre buscaba métodos, diálogos antes de cualquier cosa, y eso que estamos hablando de una época en la que a todos nos daban faja, él era diferente, siento que estaba muy adelantado a su época, tenía una visión muy distinta”, detalla la orgullosa hija.
Ella tiene claro que su papá sufrió desde pequeño y una vez que maduró decidió cambiar la historia para su familia.
“Logró un criterio propio para las cosas y no repitió un patrón de comportamiento, él era diferente, por eso duele tanto no tenerlo. Conversé con varios primos y con gente que lo conocía, sé que mi papá fue papá para muchas personas que no tuvieron una figura paterna.
“Él les ayudaba, les aconsejaba; durante un tiempo una de nuestras primas vivió con nosotros y ella en el funeral me decía: nunca había considerado que la única figura paterna que tuve fue la de mi tío, él siempre estuvo ahí, fue una buena figura paterna. A otras de mis primas les pasó igual.
“Papi no las veía como las sobrinas de mi esposa, porque estoy hablando que no eran sus sobrinas directas, sino políticas; pero él estuvo ahí para darles la figura paterna que él nunca tuvo a todas las personas que la necesitaron”, manifestó la joven al reconocer el principal regalo que dejó su ser querido en este mundo.
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Don Raúl tenía 57 años y desde los 14 aprendió el oficio de la joyería en su natal Estelí, Nicaragua.
En 1980 perdió a su hermano mayor debido a la guerra entre los sandinistas y la Resistencia Nicaragüense (desaparecida). El servicio militar era obligatorio y por eso huyó del conflicto junto a su esposa y dos hijos mayores a Costa Rica; se estableció en Liberia, donde nació el tercer hijo del matrimonio.
“Mis papás son testigos de Jehová y no participan en ninguna forma de guerra, ni portar armas, entonces porque consideran que hacerlo va contra la voluntad de Dios, así que decidieron viajar a Costa Rica y darle lo mejor a su familia”, señaló la hija.
El joyero lo logró, pues tuvo tres buenos hijos, quienes son profesionales y que ahora sufren al recordar el buen padre que tuvieron y que incluso compartieron con sus primos y con otras personas a las que su papá siempre ayudó de muchas maneras.
Joyero era muy positivo
La última vez que Linda vio a su papá fue la madrugada del viernes 19 de julio, cuando ella tuvo que viajar de Liberia, Guanacaste, hacia San José, por lo que su papá la llevó a la parada de buses.
“Íbamos en carreras, porque mi alarma no sonó a tiempo o yo no la escuché, estaba tratando de llamar un taxi para no despertarlo tan temprano y él se levantó, sacó el carro y me llevó, le dije: papi ¿cómo va?, y me dijo: ‘aquí voy dormido todavía’.
“Él tenía una personalidad muy jovial, siempre era positivo, él siempre le decía a las cuñadas (mis tías): ‘ríanse, no sean amargadas’, le encantaba hacer bromas, tratar de hacer reír a la gente, era una forma de expresar su cariño y tratar de hacer que pasaran un momento agradable”, recordó la joven.
Al joyero le quitaron la vida al mediodía del pasado lunes 22 de julio, al ser atacado por dos motociclistas que fingieron ser repartidores de comida exprés para atacarlo dentro de su joyería, Topacio, ubicada en Liberia, Guanacaste.
Los desalmados no han sido detenidos y el OIJ pide ayuda para dar con ellos lo antes posible.