Ver las condiciones en las que reciben clases los niños de la escuela de Limoncito de Limón le parte el alma a cualquiera.
Lo que debería ser un proceso de aprendizaje lleno de alegría y buenas experiencias, para estos pequeños es una congoja constante.
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Alejandra Miranda Cordero, maestra del centro educativo, contó las terribles condiciones que viven desde hace siete años cuando demolieron la escuela anterior, que también estaba en terribles condiciones.
La escuela de ese barrio tuvo que ser cerrada de forma definitiva en el 2017 y el centro educativo fue trasladado al parqueo de la iglesia católica.
Al principio los estudiantes recibían lecciones en toldos, pero gracias al gran esfuerzo de la comunidad y los docentes, a puros bingos, rifas y ventas, fueron reuniendo plata para hacer un planché techado y unas divisiones para simular aulas, pero las condiciones no cumplen con lo necesario para un buen aprendizaje.
“Cuando aquí en Limón está ese sol radiante, el calor es tan intenso que es muy difícil recibir clases, ni siquiera los abanicos son suficientes y tenemos otro problema, no los podemos dejar aquí en las noches porque se los roban, entonces los estudiantes tienen que estarse llevando los abanicos para las casas y luego volverlos a traer y ese mover constante de los aparatos hace que se dañen.
“Cuando llueve hay otro problema, en la parte de arriba de la estructura se tuvieron que hacer unos huecos en las latas para que corriera el aire, pero el agua se mete por ahí y se mojan las pizarras, hay que correr a los estudiantes. Además, el techo ya está un poco dañado y hay goteras por todo lado porque no tenemos los recursos para darle mantenimiento”, narró la educadora.
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El comedor y los baños están en terribles condiciones
La funcionaria contó que los niños reciben Educación Física en un patio lleno de piedras y que no pueden practicar deportes específicos, sino solo hacer ejercicios y más de una vez alguno sale raspado por que el lugar no es apto. Además, los zapatos no rinden por el tipo de suelo.
Alejandra también relató que cuando llueve el área de los baños se inunda, por lo que no los pueden usar. El salón comunal, que es donde reciben clases los chiquitos de primer grado y dan las terapias de lenguaje, también se inunda.
“Cuando están las lluvias prácticamente se tienen que suspender las clases porque no se pueden ni usar los baños, ni entrar al salón y porque la lluvia moja a los chicos”, narró.
El comedor de la escuela, si se le puede llamar así, son unas bancas que hay en un pequeño espacio. Las cocineras preparan la comida en la dirección del centro educativo, que está como a 50 metros de la iglesia, y llevan las ollas en carro hasta ahí para que los niños coman.
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Las condiciones de los baños dan ganas de llorar, solo hay tres para todos los estudiantes y los 55 funcionarios entre docentes, conserjes y personal administrativo.
Cuando estaba la escuela anterior había 800 estudiantes, actualmente hay 400 porque muchos papás han sacado a sus hijos por las situaciones que pasan.
En la reciente gira que hizo el presidente a Limón, Rodrigo Chaves aseguró que ya pronto darán solución a este problema porque construirán una escuela de cuatro pisos para que los estudiantes puedan aprender en condiciones dignas.