Si hay alguien en Costa Rica que puede decir con orgullo que ha dedicado su vida a los perros policía, es José Castillo Rodríguez.
Con más de 30 años de experiencia en el adiestramiento canino, este pionero ha convertido su pasión en un arte, preparando perros que no solo trabajan en el país, sino que también son enviados a unidades policiales y de seguridad de gobierno y empresas privadas en Colombia, México, República Dominicana, España, entre otros.
Castillo es el fundador de UTAC-K9, la Unidad Táctica K9, una empresa especializada en el adiestramiento de perros para varios tipos de trabajos de seguridad.
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Su historia con los peluditos comenzó desde niño, cuando en televisión, por allá de los ochenta, veía la serie Lassie (el protagonista era una perrita raza collie) y se enamoró al punto que sintió que su destino estaba ligado a estos animales.
Con el tiempo creció ese amor y así fue como conoció a personas del gremio de las unidades caninas gubernamentales y se fue metiendo de lleno en el mundo de preparar perros policía.
Del pastor alemán al malinois
Hace cuatro décadas, las razas más utilizadas para estos trabajos policiales eran el pastor alemán y el labrador retriever. Sin embargo, con los años y el avance de las técnicas de los entrenamientos, el pastor belga malinois se ganó su espacio como la raza favorita.
Castillo explica que esta raza es ideal porque es ágil, rápida para aprender, resistente a enfermedades y capaz de soportar largas jornadas de entrenamiento y trabajo.
En sus inicios, los perros solo eran preparados para obediencia básica, pero con el tiempo se fueron especializando en protección y guardia, rastreo, detección de estupefacientes y explosivos, e incluso en la localización de personas desaparecidas o en fuga.
Este experto adiestrador de perros ha sido testigo de cómo las técnicas de entrenamiento han evolucionado.
“Antes, los sistemas eran más fuertes para el perro, funcionaban, pero se ha ido ganando conocimiento y ahora el enfoque es otro”, explica.
Uno de los cambios que él introdujo en su metodología fue darle mayor autonomía al perro, explotando sus instintos de supervivencia y reproducción. “El perro, por naturaleza, usa su nariz para buscar comida. Lo que hacemos es enseñarle que, al encontrar el olor indicado, recibe una recompensa”.
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Gracias a este enfoque, ha logrado entrenar a más de 2 mil perros, algunos de los cuales han sido adquiridos por empresas privadas como Coca-Cola, Café Rey y Pindeco, que han formado sus propias unidades caninas de seguridad.
Desmintiendo mitos
Con los años también ha tenido que lidiar con mitos sobre el entrenamiento canino, como el falso cuento chino de que los perros que detectan drogas deben consumirlas.
“Eso es mentira. El cerebro del perro no está desarrollado para soportar tóxicos como la cocaína, si las consumen simplemente se mueren. Ellos trabajan por un estímulo y juego, no porque necesiten la sustancia”, aclara.
Lo que pocos saben es que muchos de los perros que han sido entrenados en Costa Rica han terminado trabajando en el extranjero.
Son “perritos ticos” que han sido criados y formados aquí, con la misma rigurosidad que los de otros países. Uno de los perros de Castillo, Thor, ahora pensionado después de varios años de servicio (tiene 12 años de edad), fue capaz de identificar hasta 24 olores diferentes, localizar personas y realizar intervenciones.
Seguridad en eventos masivos
La labor de UTAC-K9 también se extiende a eventos de alto calibre en Costa Rica. Han trabajado en la seguridad de partidos de fútbol del Saprissa, Alajuelense y San Carlos, así como en conciertos y otros eventos masivos, asegurándose de que no haya explosivos ni sustancias ilegales.
El proceso de adiestramiento comienza desde que los cachorros tienen apenas tres días de nacidos, con estimulación temprana hasta el día 16.
Luego, entre los 17 y 45 días, son expuestos a sonidos fuertes, gritos y sirenas, para que no les afecte cuando deban trabajar en escenarios reales.
Después del día 90, pasan por pruebas de selección para determinar cuáles tienen el potencial de ser perros de seguridad, ya que no todos nacen con las capacidades necesarias.
Castillo resume su filosofía de trabajo en una frase: “Un perro debe ser activo, pero no reactivo. Debe ser capaz de estar, por ejemplo, en un estadio en medio de La Ultra brincando, pero también compartir con niños en una escuela”.
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Gracias a su dedicación y pasión, ha dejado huella en el mundo del adiestramiento canino, no solo en Costa Rica, sino a nivel internacional, demostrando que los perros ticos están listos para cualquier desafío.