La semana pasada vivimos dos capítulos más de la “guerra del tomate” entre Costa Rica y Panamá. El primero, cuando el ministerio de Comercio Exterior (Comex) confirmó que, a diferentes productos que los ticos importamos de Panamá les va a subir los impuestos que pagan para poder venderse aquí.
Casi de inmediato, y ese fue el segundo capítulo, los panameños respondieron. “Panamá no tiene miedo a las amenazas de las autoridades costarricenses”, aseguró Augusto Valderrama, ministro de Desarrollo Agropecuario de Panamá.
El ministro de Comercio Exterior, Manuel Tovar, se fue más al pecho con sus declaraciones: “Las expectativas es que yo espero que ellos (Panamá) entiendan por el garrote, como se dice en mi pueblo, que es ir a la OMC (Organización Mundial del Comercio), los hemos demandado en la OMC y estamos dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias”.
Y los panameños no se quedaron callados, el ministro de Comercio e Industrias, Federico Alfaro, le respondió a Tovar: “ni Costa Rica ni ningún país puede impedirle a Panamá aplicar las medidas que sean necesarias para garantizar que los productos que ingresen al país cumplan con los requisitos establecidos.
“No pondrá (Costa Rica) en riesgo la salud de los panameños ni la producción agropecuaria nacional con la introducción de plagas cuarentenarias que tienen prevalencia en otros países”. Además, recordó que fuimos nosotros quienes finalizamos “el diálogo bilateral al que Panamá ha estado siempre dispuesto”.
¿Dónde nace la bronca? Costa Rica le metió un reclamo a Panamá ante la Secretaría de Integración Centroamericana (SICA), en el 2020, porque los panameños no permiten, hasta el día de hoy, el ingreso del tomate fresco.
El SICA, en enero del 2021, le dio la razón a los ticos y dio seis 6 meses de tiempo para que el tomate tico volviera a entrar a Panamá, pero hasta el día de hoy los panameños no lo permiten.
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Lo del tomate es solo un capítulo más en una “guerra” más grande que tienen los panameños contra los ticos ya que también le tienen cerrada la puerta a exportaciones costarricenses de fresas, piña fresca, plátano, banano, productos lácteos y todo tipo de carnes. Por esta otra bronca ya los ticos llevaron el caso ante la Organización Mundial del Comercio.
Hasta este 2 de octubre del 2022, las dos partes hablan de diálogo, de sentarse en la mesa, sin embargo, no se ha dado y, al parecer, los tomatazos van a seguir a la orden del día porque Costa Rica todavía no anuncia a cuáles productos panameños les subirá el impuesto si quieren entrar.
Cuando esa lista salga, es mejor comprar palomitas para tirarse las corridas, porque los mamellazos se van a poner buenos ya que los panameños no se quedarán queditos.