El sonido de las cornetas, los gritos ofreciendo banderas y camisas y ese olor inconfundible de los estadios a pinchos de carne, choripanes, vigorones o salchi fueron espantados de los alrededores del estadio Ricardo Saprissa.
Eso fue lo que ocurrió con el operativo que hizo la Policía Municipal del cantón contra los vendedores que no tienen permiso, que son prácticamente todos los que estaban en las calles.
La Teja fue a observar cómo estaría el operativo y los vendedores no hicieron ningún alboroto. Solamente quitaron los chunchitos de donde siempre los han tenido y se retiraron sin hacer problema. Eso sí, dejaron clara su oposición a esa medida, como lo dijo José Luis Calderón, un vendedor con 30 años de ubicarse 100 metros al sur de la esquina sureste del estadio.
“Alguien me dijo al mediodía que iban a joder. Vendo camisas y banderas. Le digo al presidente que dónde está la ayuda para los adultos mayores. Yo tengo más de 70 años y toda la vida he sido vendedor, pero hace tiempo que no nos dejan trabajar”, expresó.
Fabián Montes vendedor de cornetas, dijo que tiene una bebé recién nacida y una pequeña de tres años a las que la noche de este miércoles no pudo llevarles nada.
“Siempre vengo, también voy a Alajuela y a Heredia. Con que me lleve 35, 40 rojitos me defiendo porque invierto en cornetas, bufandas, capas pero como andan decomisando es mejor no jugársela”.
Mediante un comunicado de prensa, la municipalidad de Tibás explicó que las quejas de los vecinos contra la gran cantidad de vendedores ambulantes los hizo tomar cartas en el asunto.
Algunos de los chinameros que están dentro del estadio, que sí tienen permiso y se sienten perjudicados, se quejaron de los ambulantes.
El comunicado de la Muni dice que vigilarán el cantón pero reforzarán los operativos cuando haya eventos grandes como partidos y conciertos.