Una de las migrantes que está en el país con sus dos hijos y su pareja, nos dijo que el calor del CATEM es tanto fuerte que a los niños se les han hecho alergias.
Los médicos que atienen en el lugar les dieron medicamentos por unas dos semanas, pero no sirvieron de nada porque las alergias continuaron.
La pareja de la mujer ha tenido una infección de oído y aunque ha tenido tratamiento médico, dice que los malestares persisten y ya casi no escucha de ninguno de sus oídos.
Otra de las situaciones que reportan es que les dan de comer alimentos a los que ellos no están acostumbrados y que siempre les dan arroz y los niños se aburren de comer siempre lo mismo, por eso tienen que comprarles cosas en una pulpería que hay en el lugar. Lo hacen con plata que les envían sus familiares que están en otros países.
Ellos son de Georgia, pero dice que no pueden volver ahí porque corren peligro.
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“Es un peligro para nosotros volver a Georgia. Salimos de ahí y llegamos a Estados Unidos el 12 de febrero, estuvimos ocho días en un centro de detención en San Diego y un día sin previo aviso y sin nuestro consentimiento, nos trajeron en avión a Costa Rica.
“Tememos por nuestra seguridad y la de nuestros hijos, hace tres meses se dieron elecciones (en Georgia) y hay muchas manifestaciones en las calles, la gente protesta y hay violencia”, dijo la mujer que pidió que no se revelará su nombre.
Migración les da a los migrantes cuatro opciones: regresar a su país, ir a un tercer país, solicitar refugio o solicitar asilo político.
La migrante dice que ella quisiera poder ir con su familia a Canadá.