Un migrante de Uzbekistán, que fue deportado por Estados Unidos y enviado a Costa Rica, pide misericordia para él y su familia.
Él conversó con La Teja en el Centro de Atención Temporal para Migrantes (CATEM), y dijo que está desesperado por una solución para el terrible problema que tiene.
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Él es uno de los 200 migrantes enviados por Estados Unidos para luego ser enviados de regreso a su país de origen, pero en este caso el hombre asegura que por nada del mundo puede retornar a su patria, y necesita ayuda para salvar su vida y la de su familia.
“En Costa Rica nos tratan bien. Somos cuatro familias de Uzbekistán, algunas tienen a los papás en Estados Unidos. Yo estoy en peligro en mi país, no puedo regresar a casa.
“Han pasado 40 días y nadie nos ha dado ninguna respuesta, solo esperamos aquí sentados que alguien nos diga algo, no sé cuál será la decisión final”, manifestó.
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Él está con su esposa y su hijo y teme también por la vida de ellos, no sabe qué les podría pasar si los regresan a Uzbekistán.
“Aquí en Costa Rica nos dan de comer tres veces al día, eso está bien, pero hace mucho calor. Vivimos bajo el hierro y las latas, es muy caliente y los niños y las mujeres sufren”, narró el hombre, quien pide una pronta solución.
Teme por lo que más ama en su vida
Una situación similar vive un migrante de Kazajistán, quien también está en el CATEM. Él contó que vive con un gran temor de que le hagan daño a lo que más ama en la vida: su familia.
Él dijo que desde que lo sacaron de Estados Unidos junto con sus seres queridos está viviendo una pesadilla.
“En Costa Rica nos tratan bien en cuanto a alimentación, nos dan ropa, champú, refresco, todo lo que necesitamos. Además, si un hijo se nos enferma, hay medicamentos, pero soy de Kazajistán y no puedo regresar a mi país.
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“Me matarían y no sé qué le harían a mi esposa y a mi hijo cuando yo muera. Cuando estábamos en Estados Unidos, nos dijeron que nos enviarían aquí para que tuviéramos un juicio justo. Fuimos traídos a Costa Rica sin nuestro consentimiento, no me pidieron una entrevista, no nos preguntaron nada”, relató el extranjero.
El temor del hombre se debe a que, en teoría, tanto él como los demás migrantes enviados por Estados Unidos, deben retornar a sus países de origen.
Ante el miedo de este hombre y también de otro montón de extranjeros, Migración asegura que no obligarán a nadie a ir a un país que no quieran.
Migración les ofrece varias opciones
Omer Badilla, viceministro de Gobernación y director de Migración, dijo que ellos han tratado de ofrecerles soluciones a los migrantes.
Asegura que han hablado con los extranjeros en distintas ocasiones para decirles que tienen varias opciones: regresar a sus países de origen, pedir ser llevados a un tercer país, y también pueden solicitar refugio o asilo político en Costa Rica.
Badilla asegura que de los 200 migrantes que fueron deportados desde Estados Unidos, 84 ya viajaron de forma voluntaria a sus países de origen, otros 16 están en el proceso de retorno.
Seis de los migrantes se fugaron del CATEM y los demás no han dicho qué quieren hacer. Algunos han mostrado interés en pedir ser llevados a un tercer país y otros en solicitar refugio, pero no han concretado su solicitud de forma escrita.
Omer dijo que si alguno solicita refugio, inmediatamente ya podría salir del CATEM cuando guste y si quieren, podrían regresar a comer o dormir.