Una experta del Museo Nacional confirmó que lo encontrado en Agua Caliente de Cartago es un “cementerio de cementerios” indígena y que, por los hallazgos logrados hasta el momento, se trata de un lugar en donde enterraban a indígenas importantes y platudos.
La jefa del departamento de Antropología e Historia del Museo Nacional, Grettel Monge Muñoz, recuerda que fue en el 2021 cuando recibieron la primera información sobre presencia arqueológica muy cerca del Parque Arqueológico Agua Caliente, en Cartago, el cual es de unas 200 hectáreas de tamaño, por eso, asegura la experta, no es de extrañar que se hayan encontrado otros restos arqueológicos tan cerca.
Lo confirmado por el Museo Nacional es que en Agua Caliente ubican restos humanos indígenas en muy buen estado, algo que también sucede actualmente. “Encontrando restos humanos tan conservados vamos a poder recoger información sobre el tipo de información, edad, altura, lo que comían y estilo de vida”, reconoció la jefa del Museo Nacional.
En un primer análisis, se cree que esos restos son de entre el 700 y el 1.350 después de Cristo. Los españoles que llegaron a América nunca reportaron poblaciones en la zona de Agua Caliente. Hay gente que dice que son restos de huetares, pero no se puede asegurar, sobre todo porque huetar es una lengua y no un grupo étnico.
“Lo que nos ha llamado mucho la atención es la cantidad de cementerios encontrados. Eso nos da la idea del respeto y la dedicación que le tenían a la muerte, lo que significan los muertos para esa comunidad porque se confirma gran organización e ingeniería muy detallada en la construcción de las tumbas.
“En gran cantidad de tumbas hay ofrendas acompañando el cuerpo enterrado y son muy bien trabajadas, por ejemplo, encontramos vasijas en miniatura que solo se hacían para entierros, no eran de uso diario. Era un lugar sagrado”, asegura Monge Muñoz.
Por los momentos se han encontrado unas 80 tumbas y en cada una hay hasta 3 cuerpos. Se calcula que hay más de 240 cuerpos en la zona.
Con lo rescatado hasta el momento, en el Museo Nacional se ha podido confirmar que, por así decirlo, el pueblo humilde y sencillo no vivía en Agua Caliente o no era enterrado ahí. Las tumbas y las ofrendas dejan claro que se trataba de indígenas de alto rango social.
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Además, están entendiendo los científicos que la zona en la que trabajan no era un lugar en el cual vivían nuestros indígenas, sino un gran cementerio al que se iba con mucho respeto a enterrar fallecidos.
“Sí había gente que debía atender a los que iban a realizar los rituales de entierro, personas encargadas de enterrar, de las construcciones, de dar seguridad, pero no era que vivían ahí. Llegaban, hacían la ceremonia completa y se retiraban”, comenta la científica.
Algo que alegra mucho a la comunidad científica del Museo Nacional es que encontraron basureros.
“Es que la basura da mucha información. Son basureros que se usaron por las ceremonias de entierro y encontramos restos de animales que dan mucha proteína como saínos y venados; animales grandes que alimentaban a quienes iban a los entierros, también hay evidencia de maíz”, asegura doña Grettel.
“Este prominente asentamiento es uno de los monumentos arqueológicos con mayor investigación científica, especialmente desde 1983 cuando el Museo Nacional de Costa Rica inició estudios sistemáticos para documentar la extensión y las características del sitio.
“De aquí proviene una de las mayores colecciones de objetos y restos humanos precolombinos que tiene el país, con más de 6.000 muestras de cerámica, piedra, metales y restos humanos”, explica el Museo Nacional.