En una historia que desafía las probabilidades, tres hermanos separados al nacer pudieron reunirse después de muchos años.
Antonio Nunes, quien había dedicado su vida a buscar a sus dos hermanos dados en adopción en la década de 1980, nunca imaginó que uno de ellos formaba parte de su vida cotidiana. Y es que uno de sus hermanos había sido su empleado durante más de una década sin saber que compartían un vínculo de sangre.
Este sorprendente descubrimiento se produjo a raíz de una conversación casual, un momento que cambió para siempre la vida de todos los involucrados.
“Cuando me di cuenta de lo que había sucedido, fue un momento de shock para todos”, relató Maicon Luciani, el hermano que trabajaba junto a Antonio sin saber que eran familiares. La revelación, que fue publicada por el medio ‘Correio 24 Hora’s, llegó como un golpe de suerte que unió finalmente a los tres hermanos.
La búsqueda incansable
Antonio Nunes creció en Blumenau, un municipio de Brasil, bajo el cuidado de su abuela, y nunca dejó de buscar a sus hermanos que fueron dados en adopción cuando era niño.
La primera pista significativa llegó en 2016, cuando Jefferson Greueli, uno de los hermanos, descubrió la verdad sobre sus orígenes después de la muerte de su padre adoptivo. Este hallazgo impulsó a Jefferson a contactar a Antonio, con quien empezó a buscar al hermano faltante, que era el menor.
El proceso fue complicado, especialmente por la falta de registros accesibles en el sistema de adopción. Sin embargo, una pista crucial surgió de un peluquero, que había mediado en el proceso de adopción en su momento.
Aunque solo recordaba el nombre de su padre adoptivo, le dio un detalle revelador: su hermano perdido aún vivía en la misma ciudad y había sido visto votando en las últimas elecciones. Este dato, aunque pequeño, renovó las esperanzas de los hermanos en su búsqueda.
Un hallazgo sorprendente
El punto de inflexión llegó durante un viaje de negocios de Antonio. En esa ocasión, Maicon Luciani, un empleado de la empresa de Antonio y amigo de muchos años, mencionó en una conversación casual que era adoptado y que su apellido original era Nunes. Ante esta coincidencia, quedó paralizado. “En ese momento, supe que Maicon era mi hermano”, afirmó, al confirmar otros detalles que coincidían con la información que había reunido en su búsqueda.
El descubrimiento, aunque inesperado, fue recibido con gran emoción por ambos. Maicon, al enterarse de la verdad, también quedó en shock. Lo que parecía una búsqueda imposible se convirtió en una reunión de familia que cerró un capítulo de más de tres décadas de incertidumbre.
Un caso parecido
Sebastián y Mariano, gemelos separados al nacer en Rosario, Argentina, se encontraron en varias ocasiones sin saberlo. Ambos nacieron el 1 de abril de 1977 en una clínica clandestina. A los 13 años, Sebastián fue confundido por una compañera en el club de natación, quien le comentó que se parecía a otro chico del club.
Un año después, la historia se repitió en una discoteca, donde Sebastián fue reconocido por desconocidos, pero no entendió la razón.
Con el paso del tiempo, a los 18 años, ambos coincidieron en el examen para sacar la cédula, sin que sus padres se dieran cuenta de la coincidencia. Fue a los 24 años cuando Mariano preguntó a sus padres si era adoptado, y ellos confirmaron que sí. Sin embargo, la verdadera conexión se reveló en 2001, cuando ambos se hicieron una prueba de ADN en un gimnasio, confirmando que eran gemelos. Esto a raíz de las coincidencias que siempre habían tenido.