El país entero brincó de alegría este 22 de mayo porque la costarricense Ligia María Madrigal Moya conquistó la cima del planeta, el monte Everest, algo que no pudo hacer el año pasado, cuando quedó a 800 metros de la cumbre.
¿Qué marcó la gran diferencia entre el 2023 y el 2024? Esa fue la pregunta que le hicimos a don Federico Escalante, esposo de Ligia, quien muy amablemente, una vez se confirmó la hazaña histórica de la vecina de Guadalupe, nos abrió las puertas de su casa.
Lo primero que nos explica el esposo es que para intentar vencer la cima del mundo contrataron una empresa de Nepal que se encarga de toda la logística del ascenso y por aparte ellos contrataron un sherpa, que es un guía, un conocedor del Everest, el que va a la par del escalador ayudando en todo, diciéndole por dónde subir y es quien lleva las cuerdas, entre otras ayudas.
“Estamos hablando que Ligia no es una experta en montañismo. Hay gente muchísimo más experta que suben solas (sin sherpa) y con su propio equipo”, aclara don Federico.
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-¿Fue el mismo sherpa del año pasado?
“No. Hubo un cambio. El sherpa (llamado Dorchi) de este año es muy bueno, ha logrado llegar a la cima del Everest en nueve ocasiones”, nos responde don Federico, quien reconoce que este sherpa es como un “Messi” subiendo el Everest.
-¿Cómo se dio el cambio de sherpa?
“Cayó como anillo al dedo. El año pasado Ligia hizo una amistad muy buena con la primera mujer de Estonia que hizo cumbre en el Everest (Krisli Melesk) y ella le recomendó este sherpa. Ella (Krisli) habló con el sherpa y él nos contactó y nos aseguró que subiría con Ligia”.
-¿Marca tanto la diferencia el sherpa?
“Definitivamente. La personalidad, el conocimiento, la condición física. Este sherpa tiene mucha experiencia, tiene un mejor inglés y eso tiene mucho que ver, porque la barrera del idioma es complicada también. Hubo más confianza, porque cuando usted sube con un sherpa que ha subido nueve veces y todas exitosas, se va muy seguro”.