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Joven que soñaba con conseguir trabajo cuenta que Dios le mandó un ángel para cumplirlo

A Wendy Tencio Castro le gustaría que sus postres sean una línea de bendición para otros

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Wendy Adriana Tencio Castro
Wendy Adriana Tencio y su ángel doña Vicky. Captura (Captu/captura)

Con el corazón lleno de esperanza y la certeza de que los sueños no son imposibles, Wendy Tencio Castro asegura que su vida cambió para siempre cuando Dios le envió un ángel que le mostró el camino hacia su anhelo más profundo: conseguir trabajo.

La Teja contactó a Castro ya que ella compartió un video de TikTok que se hizo viral y además tocó el corazón de muchas personas.

En el clip, la joven llora de felicidad y le cuenta a sus seguidores que estaba muy agradecida, ya que salió a vender postres porque no tenía trabajo y además necesitaba pagar el alquiler de su casa.

“Me levanté temprano, limpié el departamento, mi sobrino me ayudó a cuidar a mi bebé para yo ir a vender, porque no me puedo apendejar”, inició contando.

Castro detalló que ese día se fue para una panadería donde había una señora (su ángel) a la cual le ofreció postres, pero le dijo que no podía comprarle, pero podía orar por ella.

“En el momento en que esa señora puso la mano en la hilera, algo en mí se quebró increíble. Ella, en su oración, le decía a Dios que él conocía mi corazón, que me ayudara a vender todo para generar la plata porque la necesitaba”, comentó.

La pulseadora explica que ella venía vendiendo postres y otras cosas para ajustar la plata de su hogar.

“Tenía que vender los postres porque no hay opción en mi pensamiento. Vicky, mi ángel, me dijo: ‘te amo’ y yo puedo jurar que era Dios diciéndome: ‘Te amo, mi niña’. Yo necesitaba tanto eso porque la mente siempre va muy rápido y no nos damos cuenta de apreciar todo lo que él nos da”, confesó.

Wen contó que después de este hecho, ella siguió trabajando.

“Cuando llegué a la alameda, veo que al frente abren unos portones gigantes, pero como tenía que cruzar la calle pensé que mejor iba a vender a toda la cuadra y cuando me devolvía pasaba por ahí, y así lo hice”, comentó.

Wendy Adriana Tencio Castro
Wendy Adriana Tencio Castro y sus hijos. Cortesía (Wendy Adriana Tencio Castro/Wendy Adriana Tencio Castro)

La joven madre explicó que apenas llevaba dos postres vendidos y cuando llegó al local de los portones, uno de los señores le dijo que no.

“Cuando yo voy más adentro, un señor me compró uno, después me pidió otros dos para invitar a los colaboradores. Pero cuando iba saliendo, quedé frenada y sentí una presión y le pregunté de una vez que si de casualidad necesitaban a alguien que les ayudara en la organización o con papeleo.

“Cuando mi actual jefe (Jorge Gutiérrez) me pregunta cuál es mi fuerte, yo le respondí que era muy valiente y que si tenía que hacer diversas tareas lo iba a hacer, pues he tenido varios trabajos. En cuanto a los estudios, le dije que tenía un técnico en contabilidad, y me dijo que tomara una silla y habláramos”, detalló.

Wendy le contó a La Teja que, justamente después de hablar, le dieron el brete, en Zois Energy, una empresa de energía renovable y páneles solares.

Wendy Adriana Tencio Castro
Wendy Adriana Tencio Castro, en su primer día de trabajo. Cortesía (Wendy Adriana Tencio Castro/Wendy Adriana Tencio Castro)

Su historia

Wendy, al igual que sus hermanas, siempre ha sido una pulseadora, pues no se arruga cuando de trabajar se trata.

Wendy Adriana Tencio Castro le dieron una oportunidad que está aprovechando al máximo

“La abuela paterna de mis hijos (Santiago Núñez, de 12 años, y Sofía Núñez, de 5) me enseñó a hacer pan y lo vendíamos por todo Cartago (lugar donde vivía con su expareja), luego estuve en varios locales, pero siempre quise volver a mi tierrita, en Pérez Zeledón, así que regresé con mis hijos y aquí trabajé de niñera y limpiando casas. En noviembre de 2024, me quedé sin trabajo, entonces me puse a hacer postres de fresa, con mermelada de fresa artesanal y arroz con leche que me enseñó a hacer el papá de mis hijos y así fui saliendo”, detalló.

Wendy empezó este lunes y expresó que no va a dejar de hacer postres porque ella lo ve como una línea de bendición y le gustaría que otras personas lo vendan para que emprendan.

“Yo puedo hacer los postres y darlos en consignación para que alguien más pueda salir a venderlos y ayudarse”, dijo.

Lo más curioso de todo es que Wendy no solo consiguió trabajo, se hizo amiga de su ángel, doña Vicky Mora, de 86 años, también vecina de Pérez Zeledón, a la cual le dio una gran sorpresa este lunes.

“Resulta que Dios tocó el corazón de muchas personas que me enviaron semillitas (ayudas) para que yo me ayudara con el apartamento, pero yo dije que no podía quedarme con eso y necesitaba encontrar a ese ángel, para bendecirla”, comentó.

Wendy detalló que la buscó y se la llevó para el supermercado a comprarle un diario porque la señora le reveló que no tenía muchas cosas en su casa.

“Mis hermanas y yo tenemos ese chip de ayudar porque nos han ayudado mucho. Vicky estaba muy contenta con el diario. Yo le conté que en redes sociales había desatado mucho amor, estaba muy agradecida”, expresó.

Wendy mencionó que a ella le encantaría aprovechar la ola que hay ahorita en redes, para levantar el proyecto de su buen amigo Wilmek Arguedas, que se llama Fundación de Esperanza, y ayuda a niños y mamitas en vulnerabilidad. Si usted desea colaborar, puede hacerlo al 7034-7222.

Fabiola Montoya Salas

Fabiola Montoya Salas

Periodista de Empleo Costa Rica, bachiller en periodismo de la Universidad San Judas Tadeo.

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