A pesar de tener “la plantilla más costosa de su historia”, según su gerente deportivo, Sergio Gila, Saprissa volvió a tocar a su techo, la costumbre en Concacaf para un equipo que hace 14 años no pasa una serie de ida y vuelta en el máximo torneo de área, dos partidos y a la casa.
Esta vez ni siquiera le alcanzó con ganar el primero partido tras el 2-1 en la idea, si al final se volvió a ir al caer 2-0 en el estadio BP Place en Vancouver sede del Whitecaps.
Del ejemplo de Herediano este miércoles ante el Real Salt Lake no se vio ni por asomo, a Saprissa le falló el fútbol y un plan, además de la mentalidad y la ambición, en lo que el Team mostró mucha más fortaleza.
José Giacone tuvo una apuesta y la realidad es que no le salió, para cumplir un plan de estos se necesita ser casi perfecto y los morados estuvieron muy lejos de ese calificativo porque el resultado más bien se quedó corto.
Desde que se vieron los priimeros minutos de mejenga quedó clara la postura, el Monstruo fue a sufrir a Vancouver, a aguantar de la renta conseguida en Costa Rica y ver qué pasaba.
Si en otros partidos había la duda de si la S jugaba línea de cuatro o línea de cinco, en Canadá parece que era una línea de nueve, un muro reforzado aguantando a un rival que tenía todas las opciones y monopolizaba las iniciativas.
Apeguémonos a los números, el primer tiempo acabó con un 73% de posesión para Vancouver según las estadísticas oficiales de Concacaf. Las recuperaciones de balón los canadienses sumaron once y los ticos uno, datos irrefutables de quién tenía pecosa.
A ver, hoy en día el resultado está sobre cualquier cosa, a muchos morados debió darles dolor de estómago ver a su equipo metidos todos en el área rechazando lo que cayera, pero a esos mismos cuando el árbitro pite el final, con la clasificación en la mano se les hubiera quitado.
Esteban Alvarado era el jugador que tenía que estar más atento de todos en esas circunstancias, apenas a los 12 minutos tuvo que aparecer con gran achique a Ali Ahmed, luego que este se coló entre Fidel Escobar y Ryan Bolaños.
Porque ese es otro detalle, usted puede meter hasta el avión en el Monstruo llegó a Canadá, que si el muro que plantó es tan sólido, al que no le pasa nada, perfecto, pero no era el caso de la S, al que las goteras en la zaga se le veían continuamente.
Era jugársela sobre una línea delgada, a un error, a un fallo que se podía traer abajo o hasta topar con un poco de suerte como pasó a los 33 cuando Ahmed falló otra increíble.
Lo que se comió el extremo canadiense fue de no creer, tras una jugada en la que Alvarado ya estaba vencido y en la que Ryan Bolaños le había dejado la bola frente al marco, a uno o dos metros de la línea de gol, la mandó a un lado. Si eso no es suerte, quién sabe.
Kendall Waston, el flamante nuevo nueve del Saprissa volvió a sus tiempos de torre en defensa y quisiera o no, es de los que le tocaba sacar el agua del bote ante la incesante presión rival, que además se asomaba con los tiros libres que la S regalaba afuera del área.
A Ariel Rodríguez la pecosa no le iba caer salvó que saliera un pelotazo que se fuera para adelante y allí le tocara pelear contra el mundo.
El segundo tiempo arrancó de la peor forma posible, con el gol que tanto habían pulseado, les bastó apenas una jugada, un intento para que se le viera otra grieta al muro y esta vez si no perdonaron.
And we've got this guy until 2027 🙏#VWFC | #ConcaChampions pic.twitter.com/HO2OcrkfhH
— Vancouver Whitecaps FC (@WhitecapsFC) February 28, 2025
Como sucedió en la ida, fue Brian White el que abrió el marcador, esta vez con un cabezazo que le ganó a Fidel Escobar tras un buen centro a la olla.
Esa jugada lo cambiaba todo, obligaba a Saprissa a hacer algo que no había hecho nunca en el juego, ir a buscar el marco contrario, atacar, jugar a algo más que esperar el chaparrón.
El asunto es que si no has tenido el balón en todo el partido, el rival te ha tenido sometido y ya se adelantó, cambiar eso es el doble de complicado, no había nada que te hiciera pensar que las cosas podían cambiar.
Movidos por la obligación, los morados tenían que moverse, morirse de algo por lo menos y con los cambios, el ingreso de Gerson Torres y Deyver Vega como extremos algo se vio.
Waston tuvo una, un cabezazo medio tibio para comerse al portero japónes del Whitecaps, Yohei Takaoka y luego un centro de Gerson que pegó en uno de los postes. La más peligrosa fue el cabezazo de Kendall al horizontal a los 84. Ese si era gol cantado.
Al final White puso el 2-0 al aprovechar una bola que Waston dejó suelta, eso lo liquidó al 93.
Goal Vancouver! 🔥 White's brace seals it for the Whitecaps! 🫡#ChampionsCup pic.twitter.com/J21JIofi5y
— Concacaf Champions Cup (@TheChampions) February 28, 2025
No hubo para más, ni el partido ni el torneo, para Saprissa, ese campeonato que dicen que es el que sí importa pero del que de todas formas, hace años ni de la puerta pasa.