La Saprihora también se importa y este domingo en el último suspiro, en la última jugada, el español Sabin Merino puso un cabezazo a los 95 minutos para darle un empate a uno a Saprissa en un clásico que parecía perdido.
El desvío que logró hacer el ibérico en su debut no solo salvó la derrota, sino que rescató una racha de tres años y nueve meses que tiene la Liga de no ganar en Tibás, la cual se vio más cerca que nunca de caer.
El fútbol es como una tómbola, algo bastante impredecible y en el que nada está escrito en piedra, así tengas a tu rival arrinconado, metido atrás, tirándole balones por todo lado, eso no es garantía de nada.
⏰ 90+4’ Sabin Merino sobre la hora, Saprissa encuentra el empate en el último minuto.
— FUTV (@FUTVCR) February 9, 2025
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La Liga lo sabe bien, lo ha padecido muchas veces, por eso en Tibás Alexandre Guimaraes dejó los discursos románticos de lado, se quitó la capa de salvador del fútbol tico y sin asco fue a aplicar lo antes criticó con mucha severidad.
El León fue a meterse atrás, a jugar con el tiempo, Washington Ortega, el debutante arquero uruguayo en clásicos sacó maña, colmillo, perdió tiempo en todas las que podía, ante un rival que salió a ahogarlo.
¿Tiene algo de malo? La verdad, no, pues si antes no se le condenó a otros por hacer ese tipo de juego para sacar ventaja, ahora sería hipócrita criticarlo, a como también sería hipócrita de parte de los manudos decir que no fueron a eso.
Cuando hay que aplicarla hay que aplicarla, es parte de madurez y la lectura que tiene que tener un entrenador, la clave es saber cuándo hacerla y después de sufrirla varias veces, más bien es algo que debería tener aprendido.
Ahora, eso es jugar al filo de la navaja y en cualquier momento se cae, en una de las tantas que tuvo Saprissa en el primer tiempo todo pudo cambiar todo, fue una tras otra, pero esta vez cayó en la última.
Apenas a los cinco minutos casi se abre el marcador, la primera que tuvo Merino en un mano a mano con Ortega en la que ganó el meta manudo, luego en una segunda jugada tras el rebote, Mariano Torres tiró en el borde del área, adonde Santiago van der Putten la sacó de la línea de manera providencial.
El capi morado tuvo otra, un tiro libre que pegó en el horizontal, cuando la pecosa iba cayendo dio en Ortega y salió caprichosamente. Como dice el dicho, portero sin suerte no es portero.
Merino tuvo un cabezazo al 16 que no entró por unos centímetros, era una rayería sobre el marco erizo a pesar del solazo que pegaba en Tibás.
Para muestra un botón del dominio y el acecho morado es que a los 22 minutos Saprissa ya tenía ocho tiros de esquina a favor, pero ninguno que terminara adentro. Acá es donde la ausencia de Kendall Waston se sintió en paleta.
El fuerte viento era otro factor que jugaba, cualquier centro era un peligro, ejemplo de ello fue uno de Mariano que se fue sobre marco a los 25 y que si no fuera porque Ortega estaba muy atento, se iba al fondo.
La mejenga era eso, Saprissa dominaba y la Liga aguantaba a como podía, eso sí, sin volverse loco, o dar la impresión de que era una carga que no podía aguantar, la concentración atrás es lo que mandaba.
En ofensiva los manudos ni se asomaban, una bola que tocó de taquito Larry Angulo a los 41 había sido la única de peligro, hasta que un minuto después aprovecharon un tortón de David Guzmán para abrir el marcador.
En una bola dividida en la media cancha, el Loco le pegó un patadón hacia su marco tratando de pegarse a Alberto Toril, pero la maldad le salió mal, el manudo se quitó y la pecosa le quedó a Anderson Canhoto, quien le ganó la carrera a Eduardo Anderson y definió sin problemas solo ante Esteban Alvarado al 43.
Guzmán se quiso pegar a Toril y le salió una asistencia de lujo pic.twitter.com/sw5ovFHuvt
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⏰ 42’ Gol manudo, Anderson Canhoto castiga y pone en ventaja a Alajuelense.
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Golpe amarguísimo en la Cueva ante un rival al que tenían sometido y jugaba al error, que curiosamente cometió uno de los capitanes morados y los manudos no desaprovecharon.
Misma cosa
En el segundo tiempo era la misma cosa, el Monstruo con la iniciativa y las opciones, el manejo de la bola ante una Liga muy ordenada atrás, corriendo todas, multiplicándose en la marca, sin darle espacio a nadie.
Hay un corte providencial de Bryan Oviedo, al 53, que muestra esa actitud, lo de van der Putten fue otro punto alto.
Luego seguía con el otro juego, el del colmillo, que algunos podrían decir que fue perder tiempo, caerse, cortar el juego, el médico que entraba cada cinco minutos y buscaba salir por donde le daba la gana. Todo estaba jugando.
A los 85 Washi volvió a salvar las papas para el León, le ganó de nuevo a Merino una opción que le tiró casi a quemarropa, pero con buenos reflejos metió el guante derecho para desviarla.
El morado es quien tendría la última palabra luego, al empatar en la Saprihora, en el último suspiro, una tremenda carta de presentación en un momento que parecía todo perdido.