Después de la victoria ante Pérez Zeledón, he escuchado a varios manudos, incluido al que llevo adentro, decir: “mejor ni me ilusiono".
Sin embargo, dándole vueltas al asunto y ya con cabeza fría, ¿por qué no nos podemos ilusionar?
Aferrarse a una posible clasificación no depende solo de que los números todavía dan, sino por un elemento que a algunos se les olvida y es que la Liga es un equipo grande, punto. Y por ende, nunca se le puede dar por muerto mientras tenga pulso.
Lo de la noche del jueves en Pérez Zeledón fue el más vivo ejemplo de eso. Todos, incluidos los mismos manudos, firmábamos una derrota y fea. Para muchos el León se despedía del torneo en la casa del líder, pero no fue así.
Llegábamos con portero suplente, con el mar de ausentes, no había una robusta delantera y ¿adivinen? Se ganó, se gustó y se goleó.
Esa media cancha poblada de jugadores de buen pie. Jóvenes rápidos y atrevidos como Barlon Sequeira, Ariel Lassiter, Anthonny y Alex López ilusionan. No les puedo decir que no.
Kenner parece recobrar su mejor nivel, con gol incluido. Luis Garrido fue el mismo guerrero de siempre y Henry Figueroa levantó la mano y demostró que suda la chema. El argentino Facundo Zabala, aunque a veces es medio tortero, corre y mete como si hubiese nacido en la Catedral.
LEA MÁS: Manudo, si usted quema una camisa de la Liga, mejor hágase saprissista
Esta columna no es una venta de humo, ni mucho menos. Pero es que este torneo hemos llevado tanto palo que cuando las cosas salen bien es imposible no alegrarse y creer que las cosas pueden seguir así o hasta mejor.
Porque en serio que en este torneo la mala suerte se ciñó contra nosotros y feo. ¿Cuál equipo, con la cantidad de lesiones que tuvo la Liga en este lapso, seguiría en pie a estas alturas? Creo que ninguno.
Se viene una mejenga trascendental contra Grecia y de ganarla, ¡ay papá!, esto se pone bonito.
Llenemos el Morera. Creamos y demostremos por qué somos el equipo de su gente, que si el León da síntomas de vida, ¿no lo vamos a apoyar?
Manudo, ¡se vale ilusionarse!