El esfuerzo y la disciplina tienen su recompensa, y si no, que lo diga Sebastián Padilla, el joven bagaceño que marcó su primer gol en primera división con Municipal Liberia y le dio el triunfo a su equipo ante Santos de Guápiles.
Padilla, de raíces 100% bagaceñas, ha hecho innumerables sacrificios para llegar hasta donde está, enfrentando madrugadas, entrenamientos bajo el sol y días sin comer, todo con la ilusión de brillar en el fútbol nacional.
“He hecho muchísimos sacrificios, como madrugar, he venido sin comer a entrenar, salgo asoleado, pero todo vale la pena para poder presentarme en la semana. Todo sacrificio tiene su recompensa, estoy seguro de eso”, comentó emocionado el delantero.
Padilla trabaja en una venta de autos como limpiador de carros. Cuando entrena por la mañana, tiene que salir para el trabajo. Si la práctica es por la tarde, tiene que trabajar en la mañana, todo con el afán de consolidarse como futbolista.
“Muchas veces, no puedo desayunar por falta de tiempo. Vivo en Bagaces y cuando no me pueden dejar, me toca viajar en bus y debo salir muy temprano y no me da tiempo”.
A los jóvenes como yo, les digo que luchen, que se sacrifiquen y que se pongan propósitos para triunfar”,
— Sebastián Padilla, jugador de Liberia
Y el joven jugador, de 20 años, manifiesta que siente la gran diferencia de los entrenamientos cuando pudo comer algo y cuando no puede hacerlo.
“Es mucha; de hecho, Ignacio Gómez me ha ayudado y ahora me mandaron una nutricionista y he mejorado en peso y masa muscular. Estoy trabajando para que me den un contrato”, expresó el joven jugador, quien ha mostrado muy buenas condiciones.
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Padilla no olvida sus orígenes ni a quienes lo han apoyado desde siempre. Sus padres, trabajadores de Bagaces, han sido su mayor motivación.
“Soy bagaceño de cepa, mis papás también. Mi mamá es trabajadora social en la Municipalidad de Bagaces y mi papá es operador en la Hacienda El Pelón. Ellos siempre me han apoyado desde pequeño, gracias a Dios”, afirmó.
El “compa”
Pero dentro del equipo también ha encontrado un guía. Ignacio Gómez, su compañero en Liberia, se ha convertido en una figura clave para su crecimiento.
“Ignacio Gómez es mi gran consejero en el equipo, siempre me ha ayudado desde que estoy acá, es el que me lleva a todos lados. Él es como mi papá en el fútbol. Ignacio me ha ayudado muchísimo y estoy muy agradecido con él”, aseguró Padilla.
A pesar de la emoción por su primer gol, el delantero mantiene los pies en la tierra y sabe que el camino apenas comienza.
“Tengo claro que todavía no he ganado nada, se me está dando la oportunidad y tengo que saberla aprovechar. Sé que debo ir paso a paso, estoy enfocado en seguir adelante”, finalizó.
Cuando anotó, recuerda que se le vino a la memoria su papá, su mamá y todos quienes lo han ayudado a superarse.
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“Me acordé de todas las entrenadas sin comer, es un desahogo tremendo, para mí es un logro más, saber que todo el sacrificio que hice es una recompensa y una alegría para mis papás y los que me ayudan”, añadió Padilla.
Con la humildad que lo caracteriza y la entrega en cada entrenamiento, Sebastián Padilla promete seguir dando de qué hablar en el fútbol nacional.